ley sinde

Estamos cansados de mirar, hoy queremos vivir la imagen. (Entrevista a Leónidas Martín)

Fuente original: Público (descargar PDF)
Publicación Digital original: Fuera de Lugar
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Hablas de que las imágenes políticas se encuentran en un atolladero, ¿podrías explicarlo?

El atolladero al que me refiero es el toma y daca constante de apropiaciones y reapropiaciones entre el mercado y la creatividad social. El mercado lanza una imagen, la gente se reapropia de ella y le da otro sentido; un movimiento social produce un símbolo, el mercado lo captura después para vender un producto, etc. Ninguna imagen tiene un significado absoluto y acabado en sí mismo, la construcción de sentido es un juego y una lucha infinita donde no hay una frontera clara entre productores y receptores.

Todo lo que antes vivíamos directamente se ha convertido en espectáculo, decían los situacionistas.

Desde la Internacional Situacionista hasta la Escuela de Frankfurt, en la historia reciente del pensamiento crítico ha predominado la lectura más pesimista del fenómeno. Bajo este punto de vista, el capitalismo es como un vampiro que nos ha chupado toda la sangre y se ha apoderado de nuestra vida entera. Toda acción humana ha sido convertida en producto y se ha puesto a circular en la cinta transportadora del mercado. Eso nos ha reducido a meros espectadores pasivos con una sola posibilidad de acción: el consumo. Pero yo no comparto esa visión, demasiado derrotista y unilateral. También la gente roba y usa las imágenes que el mercado ha robado previamente a la gente.

¿Podrías darnos ejemplos concretos?

Un movimiento reciente en España se llamaba V de Vivienda en referencia al cómic y la película V de Vendetta, la red internacional Anonymous usa la máscara popularizada por la misma película a modo de símbolo, grupos palestinos acometen acciones de desobediencia civil enfundados en disfraces de Na’vi, los personajes de Avatar, algunos hackers defienden la libertad en la Red imaginándose en Matrix, etc. Si los realistas franceses del siglo XIX proponían “pintar lo que se ve”, estas experiencias a caballo entre la imagen y el activismo proponen “hacer lo que se ve”. Estamos cansados de mirar, hoy queremos vivir la imagen.

Este domingo Anonymous convoca protestas físicas y virtuales en los premios Goya.

El fenómeno Anonymous es fascinante. Cuando Anonymous tumbó las webs del Ministerio de Cultura y de la SGAE, Matías Prats comentó: “hasta ahora, algo así tan sólo lo habíamos visto en películas de ciencia ficción”. De alguna manera tenía razón. Por supuesto que las sentadas virtuales, o sea, que un grupo de personas se organice para visitar un mismo sitio web a la vez con la intención de provocar su colapso, no es nada nuevo, eso lleva practicándose casi desde los orígenes de Internet; sin embargo, que una red social sin nombre y sin rostro, o mejor dicho, con un falso rostro, se apropie del imaginario de un cómic y una película (V de Vendetta) y obligue a éste a actuar bajo sus mandatos, eso no se había visto tanto. Es casi como un ejercicio de posesión: entrar en otro cuerpo y operar bajo su apariencia. Bajo su imagen, en este caso. Por si esto fuera poco, el fenómeno está creciendo exponencialmente y cada vez son más los que están participando en sus acciones. Ejemplo de ello es lo que dices: la próxima convocatoria de Anonymous ya no se limita a la Red, se llevará a cabo este domingo frente a la gala de los Goya. ¿No es increíble? Cuerpos reales sin nombre alguno que, parapetados bajo una ficción, hacen un llamamiento contra la gala de los que dicen ser los autores de esas mismas ficciones, las que empiezan a rebelarse contra ellos. Autores de ficciones contra ficciones sin nombre.

¿Se trata de un uso crítico del cliché?

No, todo lo contrario. Lo que hace un estereotipo es presentarnos las cosas como algo ya visto y ya vivido. Nos distancian de todo, nos impiden conectar con el sentido auténtico de las cosas. Un cliché evita que el mundo nos afecte. Cancelan por tanto la posibilidad de acción, porque cuando todo se vuelve déjà vu resulta imposible identificarnos con nada de lo que hacemos o miramos. Los estereotipos nos vuelven cínicos: gente que ya lo sabe todo, que ya lo ha visto todo y que no se cree nada. Por el contrario, y contra todo pronóstico, estos movimientos realizan la operación inversa: abren posibilidades de subversión identificándose completamente y sin distancia crítica con algunas de las imágenes-cliché que nos ofrece el mercado.

¿Pero cómo es posible usar un cliché contra el poder de los clichés?

Cuando hablamos de vivir la imagen, más que en el artista o productor de imágenes tenemos que fijarnos necesariamente en el espectador. El espectador es alguien más libre de lo que suelen pensar las corrientes críticas. Una imagen nunca puede representarlo todo, es el espectador el que añade o complementa aquello que “falta” en una imagen. Proyectamos sobre una película o una imagen más datos que los que la propia imagen contiene. Lo hacemos a partir de nuestros saberes, de nuestra experiencia y de las imágenes previas que tenemos en la cabeza. Como explica Jacques Rancière, ver, mirar, es un acto de comparar: comparas lo que ves con lo que ya has visto y de ahí sale una interpretación, siempre “desmesurada” o “abusiva”. Y yo añado que en estas interpretaciones desmesuradas, existe un potencial para la acción política.

¿Qué aporta concretamente ese potencial?

Por ejemplo, el recurso a referencias tan populares como Avatar o V de Vendetta hace a los movimientos sociales mucho más abiertos e incluyentes. Al menos en dos sentidos. Por un lado, esa identificación ligera, cómica y desdramatizada con las imágenes-cliché logra descargar de seriedad la acción, incluyendo así a los que aprecian la dimensión placentera de una movilización y huyen de la política como sacrificio de la vida entera por una causa. Por otro lado, la identificación colectiva con un icono cultural abre espacios no codificados en términos ideológicos (izquierda y derecha). Este potencial crea, en definitiva, lo que algunos venimos llamando movimientos “post-políticos”, espacios de anonimato sin contornos identitarios o ideológicos claros, que se cuidan mucho de evitar las etiquetas mediáticas o políticas que definen, dividen, estigmatizan o criminalizan.

¿Estamos ante una nueva estrategia comunicativa o política?

No lo pienso así. A diferencia del arte político, estos movimientos usan el imaginario existente sin ninguna premeditación. Lo hacen muy espontáneamente, sin conciencia, táctica o dirección. Es como ese viejo chiste en el que van dos amigos andando por la calle y leen el letrero de una tienda que dice: “Aceros inoxidables”. Entonces se miran el uno al otro y se dicen: “¿nos hacemos?” Pues algo así sucede con estas experiencias: una interpretación desmesurada origina una identificación colectiva que abre un espacio posible para la acción política. En este sentido, no se trataría tanto de resolver aquello que se preguntaba Lenin: “¿qué hacer?”, sino, ante una mirada compartida, de preguntarnos como en el chiste: “¿nos hacemos?”

¿Quieres actuar contra la Ley Sinde y no sabes cómo? [Viernes 4 febrero / 20h]

VIERNES 4 de febrero / 20h
Después de la intensa charla que mantuvimos con Amador Fdez-Savater, el chico que escribió La cena del miedo, este viernes en Enmedio nos enteraremos de todo lo que se está cociendo contra la Ley Sinde.
Acciones legales, campañas de protesta, sentadas virtuales y… ¡la operación Goya! Una convocatoria masiva organizada por Anonymous para recibir esta ley como se merece.

Si quieres pasar a la acción contra la Ley Sinde, no lo dudes, ven este viernes, ponte Enmedio.

Recopilación de materiales de la charla

A continuación, y tal como os prometimos, ponemos a vuestra disposición algunos de los materiales que se debatieron durante este viernes Enmedio.

En primer lugar, algunos vídeos interesantes para ir entrando en materia:

¿Ya tienes ganas de actuar contra la Ley Sinde? Pues allá van algunas ideas:

– Firmas contra la Ley Sinde

– Otras campañas contra la Ley

– Y, en caso de que nada de esto funcione (ya sabemos lo poco que nos escuchan nuestros dirigentes), algunos trucos para seguir viviendo con Sinde:

Por último, Anonymous también se han/os habeis/nos hemos unido para protestar contra la ley. Si todavía no eres anónimo, toma nota:

Y para terminar, la mejor banda sonora para tu día a día como pirata. ¡Gracias Nino!

"Sería deseable una moratoria de la ley 'Biden-Sinde'" (Entrevista con Amador Fdez-Savater)

Fuente original: Diario Público

Estos son los hechos y son de sobra conocidos: el editor Amador Fernández-Savater, colaborador de Público, participó el pasado 7 de enero en una cena organizada por la ministra de Cultura para hablar de las descargas en Internet. Conocido activista de los movimientos del copyleft y la cultura libre, cinco días después, Fernández-Savater colgó en su blog (acuarelalibros.blogspot.com) un texto en el que contaba lo ocurrido en la cena, a la que también asistieron personajes del mundo de la cultura tan conocidos como Álex de la Iglesia, Antonio Muñoz Molina, Alberto García Álix, Juan Diego Botto y Luis Gordillo, entre otros. La conclusión del artículo, que provocó un brutal tsunami de enlaces y comentarios en internet, era contundente: “Es el miedo quien gobierna, el miedo conservador a la crisis de los modelos dominantes, el miedo reactivo a la gente (sobre todo a la gente joven), el miedo a la rebelión de los públicos, a la Red y al futuro desconocido”.

¿Cómo ha vivido el gran debate suscitado por su texto?

Para mí, es increíble haber escrito algo en lo que tantísimas personas se han sentido reconocidas. Estoy asombrado, emocionado, agradecido, feliz. Creo que mi voz ha podido suscitar confianza y apoyo entre gente tan heterogénea porque no me identifico personalmente con ningún espacio ideológico o de poder (la izquierda o la derecha, la élite intelectual, un gran medio de comunicación, etcétera). Y cada vez más personas nos sentimos así, “fuera de lugar”.

Hubo quién le acusó de falta de ética por haber revelado los detalles de una cena privada.

Era una cena-reunión convocada por la ministra de Cultura y pagada con dinero público, no sé qué tiene de privada.

La ministra le llamó al día siguiente, ¿qué le dijo?

Me dijo que estaba afectada por lo que se estaba moviendo, que entendía que la red es un bien precioso para mucha gente y por tanto un tema muy sensible. Yo traté de explicarle que, efectivamente, la red no sólo es para muchos de nosotros una herramienta útil, sino un espacio de vida e incluso una parte importante de nuestro cerebro. También le insistí en el papel decisivo que pueden tener hoy las políticas públicas para evitar otro escenario desastroso de reconversión industrial, si son valientes y empiezan a pensar más en los creadores y trabajadores culturales, y menos en la industria cultural.

¿Le ha llegado alguna otra reacción de los asistentes?

Me llama la atención que todo lo que ha tenido que responder al texto el director de la Academia de Cine haya cabido en un Long Tweet. Creo que mi texto expresa una preocupación muy generalizada en la sociedad y Álex de la Iglesia se la ha despachado en diez líneas. No me parece muy buena señal.

¿Cómo valora las voces de los creadores presentes en la cena?

No me interesa el ensañamiento personal, la carnaza ni el sensacionalismo, sino describir afectos e ideas presentes en aquella cena-reunión. Para mí, pensar no tiene que ver con cargarse de razón, dar caña al de enfrente o desahogarse insultando, sino más bien con aprender a mirar la realidad por uno mismo, huir de los estereotipos y buscar un lenguaje propio. Creo que he sido respetuoso con los demás invitados a la cena y por eso la gente ha sido muy respetuosa conmigo de vuelta en los centenares de comentarios al texto. Son los estereotipos denigratorios que salpican por todos lados este debate los que nos impiden escucharnos al hablar y escucharnos al pensar.

Usted hablaba de que palpó el miedo. ¿No es hasta cierto punto comprensible que se tenga miedo ante la extraordinaria revolución que vivimos?

Creo que no podemos dejar que la industria cultural interprete y administre el miedo que legítimamente puede suscitar un tiempo de incertidumbre como este. En la cena, me pareció increíble que la gente se arrogara el derecho a hablar en nombre de “los artistas y los creadores”. ¡La industria cultural no es lo mismo que la cultura ni que los autores! Distinguir estas cosas me parece un ejercicio muy liberador. Creo que para los creadores y los trabajadores culturales ha llegado la hora de decir muy claramente: ¡No en nuestro nombre! No a las soluciones represivas. No a las leyes que amenazan la naturaleza profunda de la red, esto es, el libre intercambio. No al miedo como educador.

¿Cuál sería la mejor forma para dialogar con ese miedo, que es además el miedo de los poderes fácticos, tanto políticos como económicos?

Aprendamos a ser agradecidos con quien comparte. También materialmente, económicamente. Un pequeño ejemplo de lo que digo: Wikipedia acaba de recaudar 16 millones de dólares en 50 días. La gente ha agradecido y recompensado su modelo abierto y distribuido. El agradecimiento a quien comparte podría ser también la clave de una política pública. Por ejemplo, España es uno de los países del mundo con más producción copyleft y Creative Commons. ¿Pero qué apoyo institucional hay? Casi nulo. Todas las energías se van en defender a la industria con más leyes represivas.

¿Sorprendido por el eco que ha tenido su texto?

La prensa se ha limitado a hacerse eco del texto y de su repercusión. Pero por lo que sé, a nadie se le ha ocurrido preguntarle a la ministra: “Visto el rechazo masivo que suscita su ley más allá del búnker de la industria cultural, ¿su ministerio piensa en insistir con la ley pase lo que pase y caiga quien caiga?”. Preguntas así son las que yo busco. Hay quien se queja de que la prensa y los periódicos van a desaparecer. Y yo me pregunto de qué sirven si han perdido completamente su función de vigilancia de los poderes y de expresión de la sociedad. Si esa función la tenemos que buscar en los blogs y en Wikileaks, si la prensa va hoy detrás de lo que pasa en la red, ¿para qué la queremos?

¿Qué opina de la ley Sinde’?

Es una chapuza de ley, basada en el miedo, la ignorancia y el solo recurso a la fuerza bruta, que se ha ganado a pulso un rechazo masivo en la sociedad.

¿Qué propone?

Sería deseable un gran movimiento en la sociedad que exija una moratoria de la ley Biden-Sinde. Mi propuesta sería abrir un gran debate público entre los autores y creadores. Sin intermediarios. Sin la industria. Porque con la industria no se puede hablar: sólo es una máquina de hacer dinero, de precarizar el trabajo y de acumular poder.

La prensa debería tener un papel en ese debate.

Podría tener un papel especialmente activo en la exigencia de una moratoria. Así podrían recuperar esa función crítica que debe ser la suya. Las políticas públicas podrían facilitar las condiciones para ese tipo de debate, siempre y cuando dejen de lado su afán recurrente de tutela e instrumentalización. Por supuesto, en el debate tienen que estar los actores implicados desde hace años en el movimiento por una cultura libre, sin los cuales nada de esto sería posible ni tendría sentido.