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Expresiones políticas del internet social

Para la redacción del tercer epígrafe de este texto, el que lleva por título vdevivienda: una expresión política de las sociedades conectadas, el autor ha tomado partes de una investigación más extensa y exhaustiva sobre este mismo fenómeno llevada a cabo por el Grupo47. Para una consulta del texto original clicka aquí

EXPRESIONES POLÍTICAS DEL INTERNET SOCIAL
Autor: Leónidas Martín Saura

1- La constitución de un nuevo Internet
Conocido es que los orígenes de Internet florecieron entre promesas, creencias y postulados más o menos utópicos, más o menos ingenuos, que defendían la creación de una nueva gran comunidad global basada en redes tecnológicas de comunicación donde la interrelación cultural y social se daría a través de medios libres y gratuitos al alcance de todo el mundo, capaces de dotarnos, así, de esta manera, de una mayor autonomía y, por lo tanto, de una mayor libertad de decisión sobre el destino de nuestras propias vidas. Décadas después, a día de hoy, podemos afirmar que, lamentablemente, eso no es lo que ha sucedido, ni mucho menos. Si echamos un vistazo a la forma actual que ha adoptado Internet, nos encontramos ante un sistema complejo de comunicación, capaz de integrar, ahora sí, un grado altísimo de interactividad basada, principalmente, en el uso de la palabra escrita, la imagen (estática y en movimiento) y el sonido, una red de comunicación interactiva y global que, sin embargo, parece dar la razón al neoliberalismo, adaptándose hasta convertirse en un instrumento capaz de servir a las exigencias últimas de éste, o sea, articular el consumo con cada vez más aspectos de nuestras vidas, o, dicho de otro modo, hacer de nuestra comunicación un modo de explotación, un mecanismo más de extracción de riqueza capitalista. Muy atrás queda, pues, aquél carácter underground que envolvió, en el contexto académico, el nacimiento y adecuación del sistema de información en redes con el propósito de mejorar, mediante la aplicación de estos soportes tecnológicos, el tránsito de su información idiosincrásica; atrás queda también la apropiación de este sistema por parte de los denominados movimientos sociales y el enorme potencial político extraído de este -entonces nuevo- mecanismo de comunicación a bajo costo que fue capaz de convocar todas aquellas concentraciones y acciones anticapitalistas multitudinarias llevadas a cabo en diversas ciudades del mundo (Seattle, Praga, Göteborg, Barcelona, Génova,…) durante los primeros años de esta década.
De todos los fenómenos que definen la configuración contemporánea de Internet
-esa que algunos han denominado “Internet social”- cabe destacar uno: la transición del receptor desde una posición pasiva hasta convertirse en un emisor activo.
Esta nueva forma de concurrencia de la información nos advierte de la paulatina consolidación de un nuevo marco comunicativo que se manifiesta en la capacidad de producción pública, no convencional, que, hasta ahora, se había atribuido sólo al emisor tradicional. La capacidad productiva de ese ahora emisor que fue antes sólo usuario o consumidor, se debe, por un lado, a su propio deseo constreñido de producir, y por otro, a la necesidad que el capitalismo tiene de encontrar nuevos modos de producción más flexibles, menos rígidos, menos costosos, en definitiva. La puesta en práctica de este nuevo paradigma de producción es actualmente posible a través de los nuevos dispositivos tecnológicos y de los canales de comunicación existentes en Internet, esto es, al menos en parte, el “Internet social”.
Con este fenómeno aparecen, también, nuevos lenguajes que definen nuevas actitudes frente o junto a los medios; en este ámbito, términos neológicos como viewser, produser o prosumer no son sino la prueba fehaciente de la interpretación de esta nueva configuración de Internet. A este respecto, cobra mucho sentido el sintagma «consumo productivo», capaz de definir sintéticamente el papel actual del usuario que, por ejemplo, sin abandonar su posición de consumidor de dispositivos electrónicos (de hardware o software) revierte su uso dentro del contexto de su praxis (de su «producción») comunicativa.
En los tiempos en que los medios orientaban de forma unilateral los canales de comunicación hacia una red centralizada que se difundía luego a la periferia y se aplicaba de manera piramidal -lo cual reforzaba la eficiencia de los controles sobre la sociedad-, Habermas1 advertía ya que el desarrollo técnico de los medios de comunicación en su derivación electrónica no tenía por qué fluir imperativamente hacia la centralización de las redes comunicativas, y no tenemos más remedio que estar de acuerdo con él; efectivamente, así ha sido, resultando este hecho capital a la hora de configurarse el nuevo “Internet social” en el que hoy interactuamos.
En el paradigma anterior, aunque la capacidad de control de la información era casi total por parte de las compañías y estados que conformaban el conjunto de las estructuras de comunicación encargadas de producirla y retransmitirla, siempre se mantenía de forma latente un determinado grado de emancipación, y es precisamente esta capacidad emancipadora -pensamos nosotros- la que se ha puesto ahora en marcha; pero no a causa de lo que Habermas anota (bipolaridad y unilateralidad de la comunicación), sino debido a: 1) la aparición de nuevas tecnologías que la han hecho posible gracias a su propia idiosincrasia técnica, capaz de facilitar al usuario la autonomía profetizada por Habermas y convirtiéndola en multipolar y multilateral, y 2) al uso público de esas mismas tecnologías mediáticas cuya excentricidad modifica, hasta prácticamente aniquilarlo, el antiguo concepto de un único emisor para una multitud de receptores. De esta manera, hoy constatamos un nuevo sistema de inteligencia distribuida e interactiva. En los últimos años, el mundo ha ido configurándose en torno a una red de comunicación permanente capaz de integrar todos los lenguajes en un formato digital que los hace comunicables y en un proceso de comunicación en el que ahora ya caben todos: desde la gran cadena de TV hasta el individuo con su blog, videoblog o su pod, Esta condición fomenta una creciente autonomía individual y la construcción de lo que nosotros llamamos sociedades conectadas: un sistema reticular, tejido y compuesto por individuos y organizaciones que es susceptible de reaccionar coyunturalmente ante distintos acontecimientos sociales. Estas sociedades conectadas son, en nuestra estimación, la estructura social de nuestro tiempo.

2- El internet social y la aparición de las sociedades conectadas
No es la tecnología la que impone conductas a la sociedad, sino que es la propia sociedad la que se autodetermina y condiciona a la tecnología. Esta imperación sólo puede traducirse en términos sociales, como praxis social. Por lo tanto, si la aplicamos a la comunicación, podemos afirmar que las personas y las organizaciones de personas son las que modifican y diseñan los usos de la comunicación para adaptarlas a sus hábitos, a sus intereses, a sus valores y a sus aspiraciones. No obstante, las singularidades de las tecnologías permiten cimentar, renovar y perfilar el escenario de sus contenidos comunicativos mediante la ampliación de un dominio anexo a sus características. Si la comunicación es una actividad básicamente humana, la transformación de los desarrollos comunicativos a través de su integración en la estructura social, de la idiosincrasia social, apoyadas en un abanico de tecnologías pensadas para la comunicación, supondrán, sin ninguna duda, una también honda transformación de la fisonomía social. La aparición de las sociedades conectadas es el reflejo de esta transformación.
La transición hacia estas nuevas formas de comunicación que definen hoy Internet, es un proceso social y político que provoca una tensión entre, al menos, dos tendencias opuestas, aunque interdependientes. La reducción de los costes de producción y distribución, asociada a la multiplicación de los conductos de divulgación, posibilita el acceso de los usuarios-consumidores-productores a nuevas y eficaces formas de almacenamiento, consulta, apropiación y redistribución de contenidos cuya inmediata consecuencia es el bosquejo de una cultura participativa. Pero, junto a ello, se produce un efecto de retraimiento defensivo (convergencia corporativa) fundado en la mayúscula concentración de la propiedad de los media dominantes que ejercen sobre ellos un control casi exclusivo y excluyente. Todas las expresiones y movilizaciones sociales que hoy se extraen de nuestra actual capacidad comunicativa interactiva, vienen determinadas siempre por esta tensión.
La capacidad autónoma de estas sociedades conectadas para ejercer determinados niveles de control sobre los medios de comunicación y sobre su actividad comunicativa se enfrenta en la actualidad a una serie de obstáculos que son o bien de índole puramente tecnológica (capacidad de acceso y manipulación de los dispositivos tecnológicos), o económica (el coste del servicio y de sus soportes), o política (regulación del uso y capitalización de los medios y sus contenidos), o, finalmente, de índole jurídica (ámbito legal proteccionista y muy heterogéneo si nos referimos, como debe ser, a un contexto comunicativo global). Pese a todo, el uso de las nuevas tecnologías comunicativas ha puesto en entredicho muchas de esas condiciones y nos está obligando a considerar un nuevo planteamiento del contexto de la comunicación.
Las movilizaciones políticas procedentes de este nuevo paradigma han puesto en práctica un modelo de comunicación fundado en la espontaneidad: un mensaje es emitido y redireccionado a una comunidad que responde a la llamada a una concentración para la ejecución de una actividad determinada, responder a una coyuntura social o política y que, por lo tanto, se acomoda a sus circunstancias específicas. Lo que se deduce de estas prácticas más o menos provisionales, es la tendencia a soslayar la morfología tradicional de la comunicación, y esta fuga hacia la convocatoria mediante la comunicación instantánea está propiciada por los dispositivos tecnológicos actuales. Pero lo que conviene no olvidar es que semejante modelo comunicativo parte de la afinidad, ya sea ésta ideológica, profesional, estética o de otro tipo; es decir, que responde a la inclusión previa de valores en común con independencia de su expansión en comunidades estables más amplias (sobre las que no se dispone de datos contrastables) o en comunidades de intereses transitorios (de las que existen ya muestras referenciales). Conviene destacar además que no podrían establecerse criterios de estudio en torno a las nuevas modalidades de movilización social si no tuviéramos en cuenta la susceptibilidad de una contemporaneidad social consciente de que este nuevo Internet es capaz de activar «inmediatamente» cualquier género de praxis. Nos encontramos entonces en condiciones de asegurar -preventivamente, al menos- que la trascendencia de este fenómeno reside en el cambio de disposición (de entera disposición) del usuario emisor/receptor ante los procesos de comunicación. La interconexión individual se muestra, de este modo, muy proclive a la autonomía, a la emancipación de la tutela ética de instituciones u organizaciones, de sus normas y de sus límites técnicos en beneficio de la iniciativa personal y de la armonización con otros intereses asimismo individuales. La primera consecuencia de esta tendencia es la potenciación de la idiosincrasia individual frente a los cánones sociales o la ortodoxia institucionalizada. Por consiguiente, podríamos avanzar un paso más en nuestras aseveraciones provisionales al advertir que el individualismo, más allá de la interactividad y de la movilidad, es el que mejor define a las sociedades conectadas.
El nuevo escenario en el que se desenvuelve la comunicación está, pues, definido por una transformación de la estructura social comunicativa convirtiéndola en una estructura reticular fundada en un ejercicio individual. Y este modelo se perfila por la causa que lo hace posible; esto es, por la introducción en el circuito comunicativo de prácticas sociales en torno a valores, ideologías, estéticas o intereses de carácter individual que definen a su vez formas nuevas de comunicación. Si, como ya hemos dicho en repetidas ocasiones, los usuarios de estas sociedades conectadas no sólo adaptan las nuevas tecnologías a sus condiciones e intereses personales, sino que además se convierten en productores de contenidos y de servicios, es, por lo tanto, una consecuencia natural la invención de nuevos usos, de nuevos lenguajes y de nuevas finalidades basados en una capacidad imaginativa que les permita superar obstáculos jurídicos y construir redes de información con objetivos jamás pensados por los tecnólogos o el marketing. Pero este desarrollo «natural» se topa en la actualidad con una serie de problemas: en primer lugar, si los usuarios son productores de contenidos, su capacidad de desarrollo se encuentra limitada, precisamente, por la tecnología misma. Estos límites se encuentran en la Administración y en las imposiciones del capitalismo contemporáneo, sometiendo el desarrollo tecnológico a las necesidades únicas de la mercadotecnia. En segundo lugar, la interacción dentro de las sociedades conectadas supone un riesgo para la privacidad del usuario, el lado oscuro de la posibilidad de una conexión permanente viene dada por el desarrollo de mecanismos de control exhaustivo sobre los individuos conectados. Tal situación plantea muchas veces la disyuntiva de elegir entre comunicación o privacidad.

3- «Vdevivienda»: una expresión política de las sociedades conectadas
El movimiento «Vdevivienda» comienza a partir de un mail que circula por la red, salta a los móviles y, mediante un «pásalo», se multiplica. La propagación implica una participación activa en la difusión del mensaje por parte de sus receptores. Y el mail empieza a circular, llega en cualquier momento; irrumpe en la cotidianidad con un asunto cotidiano: la vivienda.
Wikis, blogs, vlogs, Podcasts, foros, redes sociales, listas de correo, SMS, mails… la V de vivienda utiliza para replicarse todos los dispositivos a su alcance dentro del denominado “Internet social”. No se trata ya de mediactivismo, ni de contrainformación, ni de producción mediática alternativa, ni, por supuesto, de una campaña política, ni de un proyecto artístico.
Más o menos a mediados del mes de marzo de 2006, aparece ese primer mail convocando a una sentada «por una vivienda digna» en las principales ciudades a lo largo y ancho del país. Desde ese momento, la red se convierte en un catalizador, en un vocero de este mail en el que se reivindica un derecho básico: el de una vivienda digna. Más tarde, la red se transforma no sólo en un sitio donde recibir información, sino también en un punto de encuentro. A continuación comienzan a aparecer varios blogs y wikis donde se vuelcan las actividades, los lemas, las fotos, los contactos y toda la información relativa a lo que poco a poco se va conformando como el «movimiento de la vivienda». La interactividad de la herramienta wiki posibilitó que la información que se iba introduciendo fuera organizada evitando crear un sitio caótico y confuso y propiciando una serie de espacios informativos capaces de ir creciendo a toda velocidad gracias a la participación de los usuarios sin necesidad de acudir a un colectivo editorial.
Posiblemente, el wiki fue en un principio la herramienta más importante del movimiento de la vivienda. Más de 160 blogs se hicieron eco de las sentadas a las pocas semanas de que el primer mail comenzase a distribuirse, ofreciendo una percepción de este fenómeno –el de los blogs- muy distinta a la habitual, consiguiendo ir más allá de la idea de un espacio personal e individualista, muchas veces asociado al ego de los autores, y donde se consideraba que no sería posible la articulación de ningún tipo de movilización, idea que este movimiento abolió por completo, dejando emerger un carácter paradójico que resignificaba a los blogs como un espacio individual y comunitario al mismo tiempo.
En paralelo, algunos periódicos digitales se incorporan al debate que mediante la producción de una comunicación plenamente social se estaba produciendo. El diario 20 minutos en su versión digital es un ejemplo de ello, activando el día16 de mayo de 2006 un espacio donde se opina sobre las sentadas y sobre la situación de la vivienda. Cientos de comentarios invadieron un foro que no estaba preparado para tamaña participación (en realidad, se convirtió en foro un artículo que podía ser comentado) y que, sin embargo, seguirá siendo utilizado durante bastante tiempo como punto de encuentro para muchas de las personas que participaron en las sentadas. Es, precisamente, en el foro de 20 minutos donde uno de los participantes propone y pone a disposición una herramienta más apropiada para el debate y la discusión: vdevivienda.megaslibres.com (originalmente se llamó vivienda.todaviapordeterminar.org). Será este foro el que se erija en aglutinador del movimiento de la vivienda. Sus datos estadísticos son muy interesantes: a principios de marzo de 2007 cuenta con más de 800 usuarios registrados y casi 13.000 mensajes escritos. Este foro, que en un principio estaba ordenado por hilos de discusión generales, poco a poco y, en la medida que se fueron constituyendo asambleas en las distintas ciudades a nivel nacional, se fue ramificando hasta crear una serie de foros destinados a los debates para todo el movimiento. Se realizaron talleres específicos, material gráfico, textos que pudieron ser reapropiados por otros, debates que se decidió sostener a nivel nacional y convocatorias conjuntas, paralelas a otros foros que sirvieron más específicamente para la organización de cada unos de los actos, noticias y campañas concretas de las ciudades o barrios. Más o menos al mismo tiempo, se constituye una serie de «asambleas» en distintas ciudades españolas, estas asambleas dispondrán muy pronto de su propia lista de correo así como de su blog y, en algún caso, de su wiki. Tras el verano de 2006, el movimiento de la vivienda se encuentra en un impasse tras haber realizado una serie considerable de sentadas en el espacio público, todas ellas coordinadas mediante Internet y haciéndolas coincidir en día y hora en diferentes ciudades. La asamblea de Barcelona continúa reuniéndose durante todo el verano preparando una manifestación para el 30 de septiembre. La preparación de dicha movilización conlleva la creación de un nuevo espacio web (www.vdevivienda.net, portal que dará nombre a todo el movimiento) que, poco a poco, se convierte en el referente de las diversas asambleas por una vivienda digna que se han constituido en estos meses de movilizaciones y que, a principios del año 2007, cuenta con once asambleas compartiendo portal y coordinándose a través de una misma lista de correo.
Como podemos observar hasta el momento, una serie de medios y herramientas telemáticos ha ido articulándose con este movimiento social nacido en Internet. Gracias a estas herramientas comunicativas, desconocidas hasta hacía muy poco por la gran mayoría de la gente, el movimiento por la vivienda, Vdevivienda, pudo ir organizando de manera descentralizada, participativa y espontánea todas sus acciones. Hasta ese momento, disponer para la acción política de esta capacidad comunicativa capaz de integrar el texto y la imagen estática y en movimiento, en canales interactivos de participación abierta, no era, en absoluto, sencillo.
Aunque en los movimientos sociales se venía utilizando una herramienta para la publicación abierta (Indymedia.org) donde se colgaban todas las noticias de carácter político-social, en esta movilización, sin embargo, Indymedia no funcionó como «zona de publicación abierta», tal vez a causa de la percepción de que era una herramienta perteneciente a «alguien», que se quedaba «pequeña» en tanto que no podría ser voluntariamente modificada y se concebía poco ágil y dinámica para poder articular un movimiento social espontáneo a su alrededor. El movimiento de la vivienda dispuso desde el principio de los saberes necesarios para poner en marcha las herramientas telemáticas pertinentes: «El contexto de este movimiento es Internet. El 98% de la gente involucrada, es gente que está mucho en internet», declaró un blogguer activo en Vdevivienda. La red proporciona y permite cierta neutralidad política, circunstancia que fue crucial desde que en el primer mail circula la muletilla «esta convocatoria no ha sido promovida por ningún partido político, simplemente es la demostración de cómo la juventud española puede unirse para conseguir sus propósitos». Esta sociedad conectada se articula en torno a algo concreto que le incumbe, mientras que el hecho de estar organizados «sin cabeza» potencia su movimiento. Quizá lo más valorado sea la auto-organización como conducta frente a la posible asistencia masiva de personas que pudiera ser activada por un llamamiento desde los partidos y otras organizaciones altamente estructuradas, mientras que la posibilidad de organizarse a través de la red se percibe como el factor que esquiva la manipulación y disuelve la idea de las movilizaciones convertidas en propaganda partidista.
Entre los múltiples blogs que cubren las protestas resulta interesante observar cómo, en general, funcionan «a golpes de inspiración», lo que les convierte en productores de información de una marcada inconstancia y donde la dispersión temática, a menudo basada en sus propias experiencias vitales, los transforma en un referente efímero. En muchas ocasiones los bloggers adolecen de esa falta de constancia que los conduce, una vez concluida su tensión mediática, a sustituir con naturalidad los asuntos centrales de debate por otros pertenecientes a la esfera de la generalidad. Paralelamente, en los cada vez más y más variados blogs y sitios de Internet, comienza a desarrollarse una producción estética que abarca muchos campos diferentes de producción: vídeos, fotografías, cómics o diseños insertados en flyers, carteles, pins, pegatinas… El modo de producción es siempre el mismo: a partir de una discusión en un foro o de un post colgado en un blog, alguien realiza una imagen que, en manos de todos los nodos activos en esta red, se va transformando, se mezcla; el propio proceso de reapropiación y utilización de esos iconos los modifica dependiendo de las necesidades específicas de cada uno de esos nodos o de la coyuntura concreta del momento; así, pues, una frase o un concepto surge como respuesta a un interés concreto por parte de alguno de los nodos de esta sociedad conectada y se distribuye automáticamente a lo largo de la red. Mediante la propia distribución el concepto original va adoptando nuevas interpretaciones y hechuras distintas adaptadas a diferentes formatos: banner para web, pegatina, cartel, vídeo, eslogan, etc. La propia sociedad involucrada es la que otorga, mediante la réplica, validez o no a una imagen, a una idea, a una representación -aunque quizá sea mejor decir autorrepresentación- del propio movimiento.
Sirva como ejemplo de este proceso un párrafo de la conversación mantenida con un miembro activo en uno de los nodos de Barcelona para la redacción de este estudio:
Al poco de iniciarse este proceso social, tuvimos la necesidad de organizarnos mediante algo así como comisiones. Unos cuantos que llevábamos un tiempo coincidiendo por foros en Internet y que procedíamos del terreno de la creación artística (diseñadores gráficos, artistas, realizadores de vídeo, programadores de web, etc) formamos la comisión gráfica en Barcelona y comenzamos a desarrollar un trabajo cooperativo y asambleario con la intención de dotar a todo este movimiento que estaba surgiendo de una imagen, de un imaginario propio, de una autorrepresentación. Lo primero que hicimos fue reunirnos (en Internet, pero también físicamente) para pensar y diseñar el cartel que convocaría a la manifestación en ciernes por aquél entonces (junio de 2006). Tras muchas sesiones de trabajo y discusión en red llegamos a un eslogan que parecía responder a muchos de los intereses conceptuales y necesidades representativas de este movimiento: «no vas a tener casa en la puta vida». Cuando la comisión gráfica lo volcó en la asamblea, aquello generó una serie de debates. Pero nada que ver con los debates que ese mismo eslogan hubiera producido en un espacio más ideológico, más partidista o más militante. Por ejemplo, los prejuicios con el término «puta», la agresividad que podía contener, el sexismo o lo que sea, esas prevenciones las expresaron solamente personas que provenían de los movimientos sociales. Las peluqueras y los que tunean la moto no entendían nada, lo tenían claro: «pero si esto es una puta vida, nen». La discusión concedió un espacio a la amenidad, a la inteligencia y a la agilidad. Había dudas; ciertas personas las planteaban y volvían a discutirse. Como estábamos a pie de calle, la gente salía a preguntar a los transeúntes: «perdona; por favor: ¿qué te parece este cartel?» ―«¡De puta madre, tío!» Se llegaron a producir fuertes paradojas del siguiente tenor: «el cartel me parece de puta madre, pero no creo que debamos usar el termino ‘puta’» (risas). También había dudas sobre cómo lo verían los niños, porque lo íbamos a pegar en todos los sitios. Pero, finalmente, se aceptó. Era el lema que lo contenía todo: la casa, la vida, la contradicción entre derechos concedidos y de hecho negados. Además, impedía la solidaridad fácil (“a ver si conseguís algo, chavales”), rompía el sentido común. Los otros lemas que se propusieron sólo mostraban visiones parcelarias del asunto.
La convocatoria, con ese cartel, fue una auténtica locura, nos lo quitaban de las manos, circulaba por todos lados. Al final se convino elaborar un pequeño número de carteles sin la palabra «puta», pero éstos se quedaron almacenados sin distribuir, nadie los quería. Cuando íbamos a ponerlos en las tiendas, nos pedían por favor que pegásemos «el de la puta». No había ningún rechazo.
Era un cartel totalmente abierto; el diseño, la tipografía, etc. Para que cualquiera se lo descargara y se lo apropiara. ¡Una descarga y a imprenta! Y verdaderamente se replicó: en Madrid, en Sevilla… Se extendió como la pólvora por todo Internet en vídeos, en páginas webs, en blogs, en pins, en camisetas; tanto que llegó a constituirse en icono de este movimiento. Fue un gran acierto comunicativo, difícil de superar».
La sociedad conectada a partir de aquella convocatoria anónima del 14 de mayo de 2006, ya había adquirido una estabilidad y producía a través de sus nodos (blogs, vlogs, foros, etc.) un intercambio de sentido, de formas, de gramáticas, de saberes, de estéticas, de prácticas. Desde ese día, una nueva subjetividad (múltiple y variada) se ha ido conformando en relación a un problema social (el difícil acceso a la vivienda en este país), un espacio común definido por individualidades que, sin necesidad de una identidad y sin perder su individualidad (la que se expresa en los blogs particulares de cada uno, o en la variedad de formas, diseños, gustos, estilos que se reflejan en esta amalgama), conforma, decimos, mediante su interacción y cooperación, una expresión colectiva. A este respecto, Vdevivienda significa un paso más relativo a la comprensión de las nuevas expresiones sociales y estéticas que están empezando a aparecer. Vdevivienda ya no responde a ningún estilo de vida concreto, sino más bien a una carencia, a un conflicto que, aunque vivido de forma individual, encuentra su expresión colectiva. Vdevivienda es también una identidad múltiple2 en la que todo el que quiera pueda entrar y salir sin sentido de pertenencia, plenamente insertada en lo que se ha venido a denominar «web 2.0»3 o “Internet social”; es decir, esa serie de aplicaciones y páginas de Internet que utilizan la inteligencia colectiva para proporcionar servicios interactivos en red cediendo al usuario el control de sus datos y otorgándole una capacidad activa, productora.
Vdevivienda ya no requiere de una constitución, ya no es algo concreto a lo que poder pertenecer, o asociarse. Vdevivienda es la expresión de una conectividad y los frutos que de tal composición se obtienen. Por eso decimos que estas nuevas expresiones producen estéticas y políticas capaces de representar un común sin necesidad de romper la individualidad. Probablemente sea éste uno de los cambios más profundos (junto al de la conversión del espectador pasivo en usuario activo) y que más radicalmente está transformando la experiencia social de nuestros días. Para poder desarrollarse, esta nuevas expresiones sociales deberán anteponerse a esa otra corriente sistémica que pretende hacer de toda esta cooperación, de toda esta capacidad productiva, de este giro hacia el trabajo inmaterial, hacia la sociedad de la información, hacia la comunicación global mediante palabras e imágenes por medio de la tecnología, la expresión máxima de la integración capitalista de todos los aspectos de la vida. En esta disyuntiva se encuentran los retos políticos presentes y futuros.
Notas:
1 HABERMAS, Jürgen (1989): Problemas de legitimación en el capitalismo tardío, Buenos Aires, Ediciones Amorrortu (trad. de José Luis Echeverry).
2 No podemos soslayar aquí que Vdevivienda, aunque es cierto que es un nombre (una identidad, por lo tanto), responde, desde su propia aparición pública, al paradigma circunscrito a la crítica de la autoría, similar, en este sentido, a lo que pudo significar la experiencia «Luther Blisset» ( HYPERLINK “http://www.lutherblissett.net/” http://www.lutherblissett.net/), ese nombre múltiple, pseudónimo colectivo o alias multiusuario utilizado durante los años ochenta y noventa por un número indeterminado de artistas, colaboradores de revistas culturales, activistas y performers de Europa y Norteamérica. El propio nombre Vdevivienda es una reapropiación y tergiversación del título de una película (V de vendetta) estrenada ese mismo año y de gran impacto a nivel mundial, en la que se representa a una multitud enmascarada (anónima) revelándose ante un poder global autoritario; en este sentido, Vdevivienda ha de entenderse no tanto como una identidad rígida que responde a una subjetividad concreta, sino a un marco identitario múltiple capaz de albergar en su seno un sinfín de expresiones, sensibilidades e identidades diversas.
3 Para una información más detallada del concepto «web 2.0» consúltese: http://es.wikipedia.org/wiki/Web_2.0

Comments (1)

  1. violeta - Responder

    14 junio, 2009 at 18:37

    muiii bien es mui importante sin sentido pero importante

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